lunes, 31 de mayo de 2010

TRUJILLO VILLANO O HEROE

Celebrando un año mas, del ajusticiamiento del tirano que por treinta años gobernó a todos los dominicanos, quiero hacer unas cuantas reflexiones sobre algunas situaciones que se formaron a raíz de la caída del último gobierno de Horacio Vásquez, el cual dio al traste la ascensión al poder del general Rafael Leonidas Trujillo Molina en el 1930. Veníamos arrastrando desde los primeros gobiernos de nuestro país, tropiezos y malas dediciones las cuales llevaron al rápido descalabro del erario público y por ende en detrimento de las familias de la sociedad dominicana de ese entonces. Estos acontecimientos llevaron a que Rafael L. Trujillo Molina tomara fuerza y popularidad dentro de la sociedad dominicana hasta el punto de ser la única persona después de todos estos hechos, para dirigir los destinos del país, pero el tema a discutir en ese entonces era;

Como podría Trujillo encaminar el país por el camino correcto?

Después de la pasada destructora del ciclón San Zenón para mediados de la década del 1930, quedamos arrasados totalmente y creemos que ese fue el punto de partida para que Trujillo cambiara sus pensamientos a nivel gubernamental, con el objetivo de sacar a la República Dominicana de la bancarrota, antes de caer en el caos nacional. Entre los años de 1931 hasta 1936, Trujillo se podría decir que tomo las riendas del caballo y asumió su rol de nuevo mandatario, pero no con los mismos lineamientos y pensamientos que los mandatarios anteriores, sino, con más carácter para poder asumir la responsabilidad histórica de salvar el pueblo dominicano de la catástrofe financiera en que se encontraba.

Se inicio un proceso de negociaciones de parte del gobierno de Trujillo primeramente con los tenedores de bonos del exterior, y posteriormente con el gobierno de los Estados Unidos, representado por presidente Franklin D. Russbelt, en esa época, que dentro de las negociaciones con Trujillo, desde sus primeras conversaciones tuvieron diferencias, ya que los Norteamericanos, velaban por sus intereses particulares y no por los de la República Dominicana. Trujillo tuvo que asumir el control con mano dura, y declaro primeramente la Ley de emergencia Nacional en el año 1931 en la república dominicana, con el objetivo de iniciar el proceso de rescate de las arcas del país. Proclamada dicha Ley, en primera instancia, no fue vista con buenos ojos por las autoridades norteamericanas, pero, con todo esto, Trujillo logro su objetivo, que era desprenderse del yugo Yankee, proclamando posteriormente la independencia económica del país del norte.

Todo lo antes expuesto, se vio concretizado, con el acontecimiento histórico mas relevante de su gestión, lo que fue la firma del Tratado “Trujillo Hull”, firma trascendental, a nuestra consideración, en la historia de la República Dominicana en materia económica, el cual estipulaba una serie de elementos y consideraciones en defensa a la soberanía de la República Dominicana. Este tratado defendía con uñas y dientes nuestra derechos soberanos ante los tentáculos de los monstruos, que eran los tenedores de prestamos internacionales y la administración de los puertos dominicanos, los cuales eran manipulados a su antojo por el gobierno de los Estados Unidos, imponiendo su administración, en desmedro de los intereses nacionales.

Trujillo y Hull durante la firma de Tratado

Para finalizar este análisis sobre nuestra historia reciente, no pretendo restar créditos, ni tampoco vanagloriar a nadie en específico. Tampoco tenemos la intención de que se interprete un parcialismo con un periodo de tantas oscuridades y maldades como lo fue la dictadura de Trujillo desde 1930 al 30 de mayo de 1961, el objetivo que queremos lograr, es resaltar la bragueta que tuvo este dominicano, para poder lograr que se valorizaran nuestros principios y pensamientos, y en el caso particular la soberanía de la Republica Dominicana. Como dominicanos, debemos asumir el rol que nos da la sociedad y aplicar los principios morales, como lo es la responsabilidad, para que en el futuro no nos cataloguen de demagogos e indolentes, ante una sociedad dominicana que solo espera de un suspiro, para reprender cualquier mala acción que emprendamos.

Debemos ser objetivos y saber valorar todas las cosas que la vida nos da, tanto propias como del ámbito de trabajo en que nos desenvolvemos. Gracias a Dios, y a esos héroes del 30 de mayo, que al igual que muchos dominicanos, pensaban en un futuro como en el que hoy vivimos.

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