martes, 22 de febrero de 2011

Un piloto en las manos del Jefe

Anibal Vallejo Sosa
Damos inicio a esta historia de nuestra aviación militar, hablando de la corta vida de uno de los primeros pilotos militares que tuvo la República Dominicana. Este personaje al que nos referimos fue el Mayor Aníbal Vallejo Sosa, quien junto al Mayor Frank A. Feliz Miranda, iniciaron la senda del desarrollo de la aviación militar en nuestro país. 
   Nacido en la ciudad de Los Llanos, República Dominicana, fue uno de los primeros pilotos aviadores militares graduados, seleccionado por Trujillo, para pertenecer al Cuerpo de Aviación Militar en nuestro país. Lamentablemente, su carrera desde el inicio se vio afectada por las influencias de algunos compañeros oficiales que le plantearon ideas en contra del régimen recién constituido y esto le causo grandes problemas, hasta el punto de perder la vida.
   El tema resaltado en este relato, es sobre la condena al complot que se llevó a cabo entre el Coronel Leoncio Blanco y el Mayor Piloto Aníbal Vallejo Sosa, este ultimo arrastrado por los tentáculos mortales de la tiranía de Trujillo que estaba recién instalada. Aníbal Vallejo Sosa, fue acusado de atentar contra la forma de gobierno del dictador y de incitar a miembros del ejército a revelarse contra la autoridad civil y militar de ese entonces, para de esta forma provocar una guerra civil en contra del gobierno, constituyéndose en traición los principios gubernamentales.
   Desde inicios del Siglo XX, con la fundación del Ejercito Nacional el 1ro. de mayo de 1917, durante todo ese tiempo hasta mediados de 1934, mas de una década de existencia, no se había registrado un caso de rebelión como la que ocurrió con este aviador, que por su posición privilegiada ante otros compañeros de armas, impregnaba el sello de la lealtad y la consagración con los intereses de su institución y del país, conmoviendo a toda la sociedad dominicana. Militares de todos los niveles, no se atrevían a desafiar al poder del jefe, solo a cuatro años de ser elegido como presidente. Al revelarse este acontecimiento y divulgarse los hechos, fue repudiado por las altas instancias militares, calificado como crimen y traición.
   El Mayor Aníbal Vallejo Sosa, fue acusado directamente por oficiales y subalternos de su institución, evidenciando los pensamientos reales de este. Vallejo Sosa se manifestaba ante sus compañeros en contra del gobierno, mostrando inconformidad por el ascenso de grado de otros compañeros de armas, repudiando esto. Oficiales como los Mayores Luis Veras Fernández y Fausto E. Caamaño, éste trato de indisponer ante el Jefe, pretendiendo hacerles creer que el triunfo o derrota de Trujillo dependía de su aptitud ante esta situación.
   Declaraciones del Mayor Frank A. Feliz Miranda, el primero de los grandes aviadores militares, manifestó que en alguna ocasión el Mayor Aníbal Vallejo Sosa le dijo que renunciaran a los servicios militares y que se marcharan a Colombia, donde tendrían un buen trabajo y un buen sueldo, todo esto sabiendo este que él y Feliz Miranda eran las dos personas que se habían elegido para especializarse como aviadores militares, con capacidad para poder dirigir esta rama dentro de las fuerzas armadas dominicanas. La culpabilidad en este hecho del Mayor Aníbal Vallejo Sosa, se estableció de manera ineludible, por el cumulo de pruebas y declaraciones en su contra, de todos sus compañeros de armas, que no estaban de acuerdo con sus pensamientos de derrocar al gobierno de Trujillo.
   El 5 de junio de 1934, el consejo de guerra, constituido para juzgar a este precursor de la aviación militar en nuestro país, concluyo en la pena supuesta del consejo, la cual consistía en la degradación y treinta años de servicios públicos, condenando, finalmente a este as de los aires con la separación del servicio militar y treinta años de trabajos públicos como se propuso, con pérdida de todo ingreso que pudiere pertenecerle.
Lamentablemente, este gran aviador militar, considerado por nosotros como insignia junto al Mayor Frank A. Feliz Miranda, fue fusilado vilmente por las manos de un régimen tiránico con todos los bríos desde sus inicios, segando la vida y carrera de un hombre de armas considerado como uno de los mejores, a pesar de habérsele acusado de este hecho. Pensamos que a pesar de todo esto, solo el hecho de haber sido seleccionado como piloto en los inicios de la aviación militar en nuestro país, le da el merito de ser de los primeros dominicanos en experimentar la sensación de volar, defendiendo los cielos de nuestra patria.
   Sea verdad o no, todas las imputaciones hacia su persona, todo esto no borra la gran hazaña de pertenecer a la elite de hombres con alas en el pecho, todos con el orgullo de siempre servir a los intereses de la patria, sobre todas las cosas. Conozcamos nuestra historia, no hablemos por hablar y dejemos que el manantial corra para que todos podamos beber del agua pura la prosperidad y el respeto a los demás.


(Segmento del libro "Cultura Aérea en República Dominicana" un destino una historia. de venta en las principales librerias del pais).



3 comentarios:

  1. Formidable la foto de los Mustangs P-51.
    La fortaleza de nuestra aviación militar nos debe llenar de orgullo patrio. A mí en particular me tocó vivir y gozar de ver esas escuadrillas de Stearman, Vultee BT-13, AT-6, Mustangs P-51, Thunderbolts P-47, Mosquitos, Lightnings P-38, Beaufighters, Vampires revolotendo encima de la capital! !Qué pena que se dejara desaparecer!!

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