sábado, 19 de noviembre de 2011

LA CONSPIRACIÓN DE LOS PILOTOS


La presente reseña histórica, es el relato la operación aérea realizada por los oficiales de la Aviación Militar Dominicana, un 19 de noviembre de 1961, cerrando el capitulo sombrío de una dictadura que parecía no terminar, con pretensiones de continuidad de opresión por parte de sus tentáculos que absorbieron por más de treinta años la paciencia y tranquilidad de los dominicanos. Debemos reconocer sin miedo, a esos héroes anónimos, que con sus iniciativas nos dieron la libertad apostando a un mejor porvenir.

Paradoja del destino, estos pilotos le dieron fin a la dictadura, se convirtieron en el verdugo de la tiranía, tomando la base de la AMD como centro de acopio del poderío más temido y primero dentro de nuestras Fuerzas Armadas, sacando a los Trujillo sin mediar palabras.  Base Aérea Presidente Trujillo, en San Isidro, verdadero polo de poder militar para enfrentar las amenazas de continuidad, siendo la AMD, una torre de control donde se concentro todo el mando militar, contando con la mejor infantería, artillería, blindados y aviones de combate,  poderío combinado único para esa época.

Esta situación tan imperante, colocó a este grupo de pilotos en una situación de decisión inmediata, tomando como rumor declarado de que RAMFIS, el teniente general Rafael L. Trujillo Martinez, dejaría el limpio.  Pensamos que ese fue el detonante, para que esta iniciativa valiosa fuera tomada por los Pilotos. No hubiese pasado nada, si a los oídos de estos ases del aire no hubiese llegado el toque de libertad.

Haciendo un recorrido en el tiempo, desde junio, posterior a la muerte de tirano, los oficiales de la aviación militar interpretaron que RAMFIS dejaría el país. Por más que se quiso ocultar, las visitas a la Base en horas de la noche, les indicó que “El Pato”, como le llamaban, dejaría el limpio. Esta sospecha, considerara como de mal agüero, les daba la espina de que se pretendía dejar el país en las manos de “petan, negro y los sicarios” de la dictadura, motivados por las más oscuras y criminales intenciones, determinados además, por sacar del escenario al Dr. Joaquín Balaguer, sobreviviente a todas las intrigas de la corte trujillista,  este con mente maquiavélica, apostando siempre al tiempo implacable, que le da a cada quien lo que se merece en el momento que debe ser.

Fue a finales de junio de 1961 que el Curita, apodo del teniente coronel piloto Durán Guzmán, comenzó a hilar con cautela, los primeros pasos de una conspiración memorable, contactando en primera instancia a sus amigos más cercanos, seguro de que se estaba jugando con su carrera de piloto, y tal vez con su vida. En conversaciones sostenidas, la primera vez que le habló a su compañero y comandante de Escuadrón, el teniente coronel piloto Nelton González Pomares, este simplemente le dijo “déjate de pendejadas”. Días mas tarde, otra vez se dirige a este, vuelve y le responde “tú te estás volviendo loco”.

Estas conversaciones destaparon el deseo de libertad, y siguieron hablando con otros compañeros y le plantearon el escenario al teniente coronel piloto Raimundo Polanco Alegría, comandante del Grupo de Caza Ramfis, arriesgando su pellejo, además también al coronel piloto Pedro Rodríguez Echavarría “Chaguito” sub jefe técnico, muy amigo estos dos y de toda la familia Trujillo. Con mucha evasiva, burlando los servicios de inteligencia, Polanco y Echavarría fueron abordados, con su aceptación, se realizaron reuniones dentro de los carros para no despertar sospechas, así inicio la orden de operaciones. Polanco Alegría acepto de inmediato, pero “Chaguito” le manifestó que solo aceptaría si su hermano, el general Rafael Echavarría, Comandante de la Base de Santiago, entraba en el asunto también.

Al norte del país, en la casa del Comandante de la Base de Santiago, se produjo la primera conversación entre los dos oficiales. Sentados, el general Echavarría oyó los argumentos, se para y les dice que entraba, solo si era el jefe del movimiento, y que solo se actuaria después que Ramfis dejara el país y que lo más importante era evitar la matanza de gente inocente, se iniciaría el movimiento de los aviones bajo cualquier pretexto, estos solo debían atacar los residuos de la tiranía. El grupo de pilotos, coincidían con las ideas del general Echavarría, el cual tenía mucha información y le había tomado el pulso a la situación desde Santiago.



El general Echavarría con un mando efectivo, liderazgo entre los pilotos, prestigio y relaciones con los diferentes jefes de las fuerzas armadas y sobre todo, conexiones políticas apreciables, inclusive en la naciente oposición. González Pomares observó que el grupo de Santiago andaba por los mismos caminos, aunque con la misma cautela y eso involucraba a oficiales como el coronel Alfredo Imbert, sub comandante de la base.



Preparando el escenario, cuando el teniente coronel piloto Rodríguez Echavarría “Chaguito” despegó de San Isidro en un avión C-46, a las 6:30 de la mañana, con el pretexto de llevar gomas de aviones para Santiago, el general Echavarría “Chavá”, ordenó el inicio de los ataques. Ya en el aire le anuncio a su hermano por la radio que había decolado sin novedad. Desde antes, más o menos a las 5:30, se iniciaron los despegues de aeronaves, para efectuar el movimiento planificado.  Serían cerca de las 8:00, cuando se iniciaron los primeros ataques a San Isidro. La orden especificaba era no disparar a los edificios. Por tal motivo, el teniente coronel piloto González Pomares y su ala, el mayor Ramírez Gómez, dirigieron cohetes y cañones hacia el “Batallón Blindado AMD”, tomando en cuenta la prioridad de ataque de estos.

El esquema de la operación se basaba en la disuasión. Otro elemento de aviones, integrado por el teniente coronel piloto Fernández Smester y el capitán piloto Dipp Medina atacó la unidad de artillería del Ejército. Otras aeronaves dispararon a la Jefatura del Ejército situada en lo que es hoy la Base Naval 27 de febrero, entonces 18 de Diciembre.

Una escuadrilla de Mustang P-51D, liderados por el teniente coronel piloto Malagón Montesano, e integrada por el mayor piloto Ortega Piñeyro, el segundo teniente piloto Mena y Mena  y el segundo teniente piloto Viñals Cabrera, atacaron con bombas y cohetes la artillería de la Base Aérea.   La capitán inundada de falsos rumores, el general Echavarría “Chavá”, llamaba por teléfono a los generales del ejército, dándoles un “ultimátum” ordenándoles que los cañones de sus armas pesadas tenían que apuntar visiblemente para el suelo. Las oleadas de ataques se sucedían, desde y hacia Santiago, donde los aviones eran reabastecidos de combustibles y armas, por un equipo de técnicos al mando del teniente Hernández Beato apodado “El Maco”.

Los pilotos, seguntos tenientes pilotos Morales Bobadilla, Guzmán Pérez, Acosta Paulino, Julito Sánchez, Rodríguez Conde,  y Rojas Nolasco. Los mayores pilotos Sánchez Pérez, Martínez Polanco, Martínez Rincón, Marino Polanco Tovar y el capitán Rodríguez Núñez y muchos otros, realizaron otras actividades dentro de la operación aérea. La mayoría de los aviones AT-6 Texan, piloteados por los oficiales más nuevos, fueron concentrados en el aeródromo de Consuelo, bajo el mando del segundo teniente Hernández Díaz.

Una patrulla de reconocimiento sobrevoló la fortaleza de Mao para verificar si el general Rodríguez Reyes del ejército, había cumplido las exigencias de “Cahva”. En un primer pasaje a baja altura, se confirmó todo, todavía la bandera del generalísimo y los tanques no estaban, solo se oyó el fuego de armas ligeras impactó sin consecuencias al avión de reconocimiento, por tal motivo se ordeno al teniente coronel piloto González Pomares atacar a Mao.  

Cuando los aviones sobrevolaron la fortaleza de la Ciudad de Mao, se derramo fuego sobre el campamento, obligando a su comandante a deponer su actitud, lo mismo pasó en Puerto Plata, con general Dujarric del ejército, quien no acato las advertencias de “Chavá”, recibiendo un ataque con los mismos resultados.         

Por otro lado, más al sur, la Base Aérea de Barahona no operó. El general de brigada piloto Rodríguez Méndez enviado por avión a esa zona, no pudo tomar el mando, porque fue hecho preso por el comandante en ese momento Luis Beuchamps. El teniente coronel piloto Polanco Alegría junto al general Rodríguez, intervino disuadiendo a las tropas, ya que los pilotos no podían emprender vuelos con esa situación.

El General Fernando Sánchez, llega a San Isidro, a media mañana, impartiendo de inmediato ordenes a base de Barahona para atacar a Santiago. La orden de “Tunti” como le decían, cayó en el vacío, pues la llamada fue recibida por el teniente coronel piloto Polanco Alegría, que la distorsiono, desconectando el teléfono, haciéndole creer a Beuchamps, que el asunto se resolvería.    

Por otro lado, los pilotos de la escuadrilla de Vampiros MK, apostados en “Punta Caucedo”, eran el mayor piloto Nerys Abréu y los primeros tenientes pilotos, Percival Peña,  Bodden López. También, los segundos tenientes pilotos De la Rosa Pimentel y Ramón Andrés Peralta, liderados por el teniente coronel piloto Folch Pérez, estos fueron obligados por los mayores Acevedo Burgos y Rodríguez Colón del ejercito, a no acercarse a los aviones, amenazados por el emplazamiento de dos ametralladora calibre .50, colocadas frente a ellos para evitar que despegaran. Finalmente, estos recibieron la orden de volar a San Isidro, despegando cada cinco minutos con el santo y seña, de que tenían que aproximarse a la Base con el tren a la vista, para que no fueran abatidos por el fuego antiaéreo preparado para esto.

Dos bombarderos livianos Liberator B-26 sobrevolaron la Base y se dirigieron a bombardear la sede del CEFA, problemas técnicos impidieron este ataque. Cuando se propago el rumor de que los blindados se dirigían a Santiago, el general Echavarría “Chavá”  le ordenó al teniente coronel piloto Malagón Montesano piloto de un Mustang P-51D, la destrucción del Puente sobre el río Yuna, misión realizada sin resultado esperado.

El general Rodríguez Echavarría al ver esta situación, exigió que los tanques retornaran a la base y que fueran colocados en la cabecera de la pista 21, dispersos y sin tripulación, para ser avistados por las patrullas aéreas de reconocimiento. Al mediodía, se detuvieron los ataques y “Chavá” comenzó a negociar con el presidente Balaguer, bajo la divisa de la salida de todos los Trujillo y sus secuaces. “Chaguito” sería mandado en helicóptero a Palacio a negociar, en ese ínterin a solicitud el general Félix Hermida, fue nombrado Jefe de Estado Mayor interino de la AMD como una de las exigencias de Rodríguez Echavarría para el cese al fuego. Joaquín Balaguer accedió a las peticiones y nombró posteriormente a Rodríguez Echavarría como  Secretario de las Fuerzas Armadas. 

Debemos rendir homenaje a esos guerreros del aire, pilotos que arriesgaron sus vidas en la gesta heroica del 19 de noviembre de 1961, fecha crucial, que contribuyó y dio fin a la salida definitiva del régimen de Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, periodo de oscuridad que nos arropo por tres décadas. 

Loor a los generales de brigada piloto Rafael Rodríguez Echavarría y Rafael Rodríguez Méndez, coroneles Piloto Pedro S. Rodríguez Echavarría, Alfredo Imbert Macgregor, tenientes coronel piloto Pedro Malagon Montesano, Nelton González Pomares, Fernández Smester, Julio Sánchez, Rodríguez Conde, Rojas Nolasco, Polanco Alegría, Morales Bobadilla, Guzmán Pérez, Acosta Paulino, Juan N. Folch Pérez,  mayores piloto Ortega Piñeyro, Sánchez Pérez, Martinez Polanco, Martinez Rincón,  Marino Polanco Tobar, Juan Bta. Tejeda López, Nerys Abreu, Arístides Ramírez Gómez, capitanes piloto Dipp Medina, Rodríguez Núñez, primeros teniente piloto Percival Peña, Bodden López,  segundos teniente piloto Diego M. Mena y Mena, del Carmen Viñals Cabrera,  segundo teniente Rafael Hernández Beato,  segundos teniente piloto Rosa Pimentel, Ramón Andrés Peralta, Hernández Díaz.




martes, 8 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DEL COMANDO AÉREO


A propósito de conmemorar un año más de la conformación del comando aéreo de la Fuerza Aérea Dominicana, pienso que debo iniciar hablando de las primeras iniciativas tomadas en ese sentido. En primer lugar, la remisión del primer proyecto de aviación militar a cuba para su evaluación, por parte del gobierno dominicano en los inicios de la década de 1930, es el primer paso para la conformación de un poder aéreo en nuestro país, proyecto que desde el primer momento fue adoptado observando en él la forma más idónea para los propósitos de una tiranía en crecimiento.

Debemos resaltar la participación destacada del primer teniente Aníbal Vallejo Sosa, precursor de nuestra aviación, plasmando en idea y estructura todos los detalles del mismo. Vallejo sosa, el 5 de junio de 1934, fue juzgado por un consejo de guerra, el cual concluyo con la pena consistente en la degradación y treinta años de servicios públicos por conspirar contra la patria. Lamentablemente, este gran aviador militar, considerado por nosotros como insignia junto al mayor Frank A. Feliz Miranda, posteriormente fue fusilado vilmente por las manos de un régimen tiránico con todos los bríos desde sus inicios, segando la vida y carrera de un hombre de armas considerado como uno de los mejores, a pesar de habérsele acusado de este hecho.

            Pensamos que a pesar de todo esto, solo el hecho de haber sido seleccionado como piloto en los inicios de la aviación militar en nuestro país, le da el mérito de ser de los primeros dominicanos en experimentar la sensación de volar, defendiendo los cielos de nuestra patria. Este primer proyecto, gestado por este gran aviador, constituye el primer instrumento que se conozca, que le daría la forma definitiva a la conformación del  primer cuerpo de aviación en la republica dominicana.

La elaboración de este documento, avalado por el ejército cubano, incentivo a que fueran enviados a cuba otro grupo de miembros del ejército, sumándose a Frank A. Feliz Miranda y Ernesto Tejeda, primeros en ser capacitados para ejercer la profesión de piloto y técnico de aviación, dando el aval definitivo al mismo. Desde ese mismo momento se pensó en el poder aéreo y por ende el inicio definitivo de las operaciones de un cuerpo de aviación dentro del ejército dominicano.

Acciones sucesivas surgieron posterior a lo anteriormente expuesto, acontecimientos históricos como la ley 904 de 1928, promulgada por el presidente Horacio Vásquez, con erogación de 125 mil pesos para el inicio de los trabajos para su conformación. El decreto que crea la primera escuela militar de aviación dentro del ejército dominicano y más adelante, la creación de la primera arma de aviación militar, fueron los pasos legales para su ejecución por parte del gobierno.

La construcción de los primeros aeródromos, como el denominado Lindbergh, en honor al gran aviador norteamericano, quien cruzase el atlántico en su espíritu de san luís, y luego nos deleitara con su visita a santo domingo un 22 de febrero de 1928. el aeródromo de Miraflores, posteriormente nombrado General Andrews en la ciudad de santo domingo, fueron los primeros asientos de aterrizaje en albergar las primeras aeronaves de guerra, administrado por el primer destacamento de aviación con una verdadera estructura organizativa.

El aeródromo Cristóbal colon, con el propósito de recibir aeronaves de mayor calaje para el transporte de rubros y pasajeros, todos estos, en la evolución de nuestra aviación militar y civil, dieron al traste posteriormente, al primer reglamento de aviación para el año 1936, y la creación de la primera junta aeronáutica encabezada por nuestro Frank Feliz Miranda, donde se definían los roles y acciones de cada uno de los departamentos aeronáuticos.

Ya no eran solo ideas y proyectos, ya se iniciaban las primeras construcciones de infraestructura solida, oficinas administrativas, hangares, estacionamientos para aeronaves, desde ese momento, empiezan a llegar los primeros aviones, complemento esencial de esta estructura aérea militar creada. Aeronaves como los stinson sm-2, los bird, bellancas, vought corsair, saro cutty sark, se constituyeron en los primeros aviones de guerra adquiridos por nuestro país.

Llegamos al ocaso del 1937, con casi una década de logros aeronáuticos, y debemos hacer una parada en el tiempo, para mencionar un significativo acontecimiento, que marco un hito en la historia de la aviación militar y civil en nuestro país y del mundo, como fue el vuelo panamericano en noviembre del 1937, motivo de nuestra celebración en este inicio de las festividades del nuestro comando aéreo en el día de hoy, hace ya 74 años.

Vuelo propuesto con la finalidad de promocionar la unión de todos los pueblos de América, con el único objetivo de recolectar fondos para el levantamiento de uno de los monumentos más emblemáticos de toda América como lo es el faro a Cristóbal Colón, descubridor del nuevo mundo. Propuesta que logro aglutinar todos los países de América en una sola voz, para la consagración de un vuelo trascendental, travesía de gloria –como yo le llamo-.

Con este evento, inicia la consagración de nuestro poder aéreo, con la Azaña de nuestro más grande aviador Frank A. Feliz Miranda, quien junto a el sargento Ernesto Tejeda, se llenaron de gloria –aunque una gloria manchada con sangre valiosa- ocasionada por el trágico accidente, fatal para las aeronaves cubanas con el infortunio de estrellarse en las cordilleras colombianas en las cercanías de Cali, fruto de las inclemencias del tiempo.

Nuestro comando aéreo se debe al arrojo de estos héroes. Nuestra aviación militar le debe a estos personajes de nuestra historia.

Hacemos una muda en el tiempo y espacio, y caemos en la década de los 50, otra etapa de nuestra aviación militar, -época de oro- donde comienza otro capítulo en el desarrollo de la aviación militar en la republica dominicana, con el logro de la creación de un cuerpo independiente dentro de las fuerzas armadas dominicanas, nace la aviación militar dominicana en 1948, específicamente un 15 de febrero, día que conmemoramos cada año nuestro aniversario.

Debemos resaltar, las primeras promociones de pilotos, graduados en nuestro país a partir de esa fecha. Personajes como Guarien Cabrera Ariza, Felipe Cartagena Portalatín, Rafael A. Dávila Quezada, Mario Hermida Abreu, Daniel Torres Afonso, Antonio Álvarez Alvizu, Rafael N. Folch Pérez, Jorge Bujosa Ferreras, Ramón Hernando Ramírez, Omar Mera Ortiz, Rafael Pérez Oviedo, Enrique Prestol Castillo, entre otros, fueron los primeros hombres que representaron a la naciente institución aérea y por ende el primer grupo de aviadores en ser capacitados en el territorio dominicano.

Desde esa fecha memorable, se inicia otro de los proyectos más ambiciosos que aglutinaría el poder aéreo mas temido en toda Latinoamérica para esa época. Un gran paso, la construcción de la base aérea presidente Trujillo, nuestra base aérea de san Isidro, la cual era la más avanzada, contando con los equipos más modernos en el ámbito de la aeronáutica militar. esta nueva infraestructura, combinada con aviones de guerra de ultima generación, como los p-51d Mustang, volteé, vampiros mk, p-47 thuntherbolt, at-6 texan entre otros, componían un armamento aéreo envidiado por muchos y comparado con el poderío aéreo de Adolfo Hitler en los albores de la segunda guerra mundial.

La creación de los primeros escuadrones de vuelo, dieron forma más coherente a las intenciones del gobierno de ese momento. Entre 1952 y 1954, se crearon los denominados escuadrones de caza, “caza Ramfis” y “caza bombarderos” de la aviación militar dominicana, mas adelante el escuadrón de rescate, y un poco más los escuadrones de transporte aéreo, todo esto para prevenir cualquier ataque que pudiere suceder de algún país de la zona.

Debo resaltar, que desde los inicios de la creación de dichos escuadrones de vuelo, nos hemos auxiliado técnicamente de países hermanos, como los brasileños, que  tuvieron la voz cantante para la década del 1940, tomados en cuenta por Trujillo como conocedores de las técnicas más avanzadas de guerra aérea en esa época básicamente contra guerrillas. Vinieron a nuestro país, y se encargaron de la capacitación de nuestros pilotos, en todo tipo de acciones aéreas. Yo digo ahora –se repite la historia, con la adquisición de los súper Tucano - vuelven los brasileños, que siempre han estado dispuestos a colaborarnos, pero en este caso ya con otra visión de entrenamiento.

No debemos dejar de mencionar también la llegada de los técnicos suecos a mediados de la década de los 50, quienes terminaron el ensamblaje de la partida más grande de Mustang adquiridos por nuestro país a Suecia en esa época. Todos ellos, hijos adoptivos de la republica dominicana por mucho tiempo, personajes que de alguna manera pertenecen a la historia de nuestra aviación militar.

Todas estas iniciativas dieron al traste  para la conformación de los comandos aéreos diseminados por todo el país, a finales de la década de los 50, en santo domingo, Santiago y Barahona, se convirtieron en los primeros albergues de aviones y pilotos de combate, organizando el país en tres grandes zonas aéreas, para el resguardo de todo movimiento por los cielos de quisqueya.

Personajes como el general Rodríguez Echavarría, general Álvarez Albizu, fueron los primeros pilotos que dirigieron estos comandos aéreos, mas adelante, los coroneles pilotos Polanco Tobar, Malagon Montesanos, Imbert Macgregor, Ortega Piñeyro, Roa Arias, Dipp Medina entre otros, ases de nuestra aviación militar, ojos avisores de cualquier intento de violar nuestro espacio aéreo.

Para concluir, quiero agradecer la deferencia de la comandancia de nuestro comando aéreo, en la persona del coronel piloto Héctor Martinez Pérez, por la decisión de darme la oportunidad por primera vez, de dirigirme ante este grupo de hombres y mujeres del aire, que lo dan todo cada vez que se suben en un aparato para iniciar un vuelo. Me siento complacido y orgulloso, porque yo también soy hijo de un gran piloto – por lo menos para mí lo fue- aunque los comentarios al respecto no me dejan mentir. Espero que esta no sea la última vez en encontrarnos, muchas gracias.

Tu Marca Aeronáutica

Tu Marca Aeronáutica